* Diario La Reforma, el diario de la pampa | Comenzó el juicio al policía Fernando Safenreider
| 14 noviembre, 2017

Comenzó el juicio al policía Fernando Safenreider

Un hecho, dos versiones y un mismo resultado final: la muerte del cazador Santiago Garialdi

Agencia Santa Rosa – En medio de un amplio operativo de seguridad en el Centro Judicial de esta ciudad, comenzó a desarrollarse ayer el juicio oral y público contra el policía Fernando Martín Safenreider, acusado de haber efectuado los disparos que terminaron con la vida del cazador Santiago Garialdi, e hirieron a Andrés Casabone, la noche del 24 de julio del año pasado, en la zona rural de La Gloria.

En la jornada de ayer, en principio se leyó la acusación contra el imputado, que es defendido por el abogado José Mario Aguerrido. La fiscal es Cecilia Martini, en tanto que la familia de la víctima es representada por el abogado Eduardo García, y Casabone por el abogado Omar Gebruers. El tribunal está integrado por los jueces Daniel Sáez Zamora, Alejandra Ongaro y Carlos Chapalcaz.

Esta primera audiencia fue muy extensa, teniendo en cuenta que comenzó a las 8.30 y culminó minutos antes de las 15.30. Safenreider llegó al proceso imputado por el delito de homicidio doblemente agravado por haber sido cometido por un integrante de la fuerza de seguridad y con un arma de fuego, en perjuicio de Garialdi, y por lesiones leves agravadas, en este caso siendo la víctima Hugo Casabone.

El 24 de julio del año pasado, aproximadamente a las 20.30, Garialdi iba en la torreta de una camioneta F100 reflectoreando, mientras que Mario Luján Arroyo estaba a su lado, ya que era el tirador en la cacería de liebres. El vehículo era conducido por Andrés Casabone y como ‘galguero’ o recolector de las piezas, iba el joven Juan José Castilla.

Según la acusación de la fiscal Martini, Safenreider fue el autor de ocho disparos con su arma reglamentaria, de estos los dos primeros dieron en la humanidad de Garialdi, el primero y mortal, dio en la cabeza, el otro en el antebrazo. El tercer proyectil ingresó por la puerta izquierda y terminó en el glúteo de Casabona. A un año del hecho, ese plomo aún está alojado en el mismo lugar. Los otros balazos de la pistola 9 milímetros dieron en la camioneta.

Las querellas adhirieron a la acusación fiscal y al encuadre delictivo, pero agregaron que al momento de producirse los disparos el imputado tenía pleno conocimiento de las consecuencias de su acto. Distinta es la posición de la defensa de Safenreider, quien si bien reconoce que el policía es imputable, sostiene que su accionar responde a la legítima defensa, además de hacer hincapié en la falta de preparación y capacitación de la policía para afrontar situaciones de alto estrés como la ocurrida el 24 de julio.

Al momento de sentarse en el banquillo, Safenreider, de 25 años, prefirió no hablar, “no puedo declarar, no quiero”, dijo entre sollozos el imputado, quien durante la extensa audiencia prácticamente no despegó los ojos del suelo.

‘Fue un enfrentamiento’

A la hora de los testimonios se escucharon varias contradicciones, pero lo que más en claro quedó ayer es que la versión de la policía sobre lo ocurrido esa fría noche es diametralmente opuesta a la que brindaron los cazadores.

El primer testigo de la jornada fue Norberto Daniel García, el cabo de policía de Lonquimay que ese día acompañó a Safenreider en el operativo donde se emboscó a los cazadores y terminó con la muerte de Girialdi.

santa-primertestigogarciaRelató que concurrieron a la zona rural por un pedido de colaboración que realizó el encargado del destacamento de La Gloria, Ochoa, quien a su vez había recibido la denuncia de un productor sobre la presencia de cazadores furtivos en las calles vecinales. Eran las 20:30 y él ya había terminado su guardia, por lo que estaba en su casa, y concurrió como refuerzo a pedido del imputado. Dijo que fue de civil, pero con el chaleco antibalas.

Declaró que el ‘enfrentamiento’ se produjo en una intersección que denominó ‘cuatro esquinas’. Relató que Ochoa venía siguiendo a los cazadores y que ellos los esperaron en una esquina. Que cuando ven la camioneta acercarse Safenreider se pone adelante del patrullero y les hace señas con las manos para que se detuvieran. Todo esto, según su versión, con las balizas y la sirena en funcionamiento.

Dijo que al acercarse, desde la camioneta los encandilaban con los reflectores y que al llegar el conductor hace una maniobra ‘encarando a Fernando’. En ese momento escuchó tres disparos (de parte de los cazadores) y se fue atrás del patrullero, para cargar la escopeta. Al instante escucha los disparos de la 9 milímetros de su compañero.

El policía afirmó desconocer a dónde impactaron los disparos que hicieron los cazadores. “Todo fue muy rápido”, dijo. Contó que la camioneta siguió un trecho y se detuvo, siempre apuntando los reflectores hacia ellos y dan una vuelta en U. En ese momento le dice a su compañero “vámonos que nos van a cagar a tiros”. “El estaba como shockeado. Teníamos miedo, Estábamos nerviosos”, afirmó.

Tras el ‘enfrentamiento’, según su versión, volvieron a La Gloria y pidieron refuerzos a otros destacamentos de la zona. Cuando salieron nuevamente en dos patrulleros (en uno Ochoa y Lemos, este de Uriburu) a tratar de identificar a los cazadores, Safenreider y García reciben una llamada donde les informan que en el hospital había ingresado un hombre con un disparo en la cabeza. “Fernando se agarra la cabeza y empieza a llorar”, contó García, quien dijo que su compañero le dijo “lo maté, negro, lo maté. Cuidá a mi hija, negro”.

Relató que lo primero que hizo fue sacarle el arma reglamentaria y luego se comunicó con su superior, el subcomisario Pablo Trincheri, quien cuando le informó sobre lo sucedido le dijo “‘¿vos me estas jodiendo?’. ‘No, no te estoy jodiendo, hubo un enfrentamiento’”, le dije.

Declaró que luego de conocerse que había un herido en la cabeza “Fernando estaba shockeado, estaba mal. Si bien todos estábamos muy nerviosos, Fernando se echaba la culpa, no quiso hacer lo que pasó”.

Recordó que un par de semanas antes de este hecho hubo en la zona un episodio similar con cazadores que después de encararlos ‘a toda velocidad’ dispararon contra una patrulla y les arrojaron ‘miguelitos’, pero que no sabía si se trataba de los mismos actores.

García dijo que la policía solo dispara cuando reciben disparos: “Cuando ellos tiran nosotros tiramos, sino no tiramos”. Contó que cuando los cazadores encararon a Safenreider, él no pudo disparar con la escopeta porque ya no le daba el ángulo.

Además, consultado por Aguerrido, dijo que no tuvo preparación para afrontar este tipo de situaciones y que desde que ingresó a la Policía como mucho efectuó unos 20 tiros en total. En ese sentido aseguró que no hay prácticas de tiro obligatorias.

“Hijos de puta, lo mataron”

También ayer declaró Mario Luján Arroyo, dueño de la camioneta y tirador en el grupo de cazadores. Estaba en la torreta de tiro junto a Santiago Giraldi, que tenía el reflector. Este testigo dio una versión totalmente distinta a la de la policía, es decir que fue una emboscada y que no existió un enfrentamiento.

santa-segundotestigocazadorContó que salieron después de las 18:00 y que estando ya en la zona rural pararon para dispararle a una liebre y en ese momento escucharon un motor y pensando que era el dueño del campo (en realidad era el patrullero de La Gloria), deciden continuar.

En principio dijo que cuando van llegando al cruce de caminos, donde estaba oculto el patrullero de Lonquimay, el conductor Casabone hace una maniobra para esquivar los ‘miguelitos’ que había en el camino. Contó que iban a no más de 30 km por hora. Simultáneo a esa volanteada, escuchó los disparos. Cuando ya estaban a varios metros del lugar ve a su compañero con la cabeza gacha y ensangrentada. “Hijos de puta lo mataron”, gritó. Ante esa situación, dieron la vuelta y fueron a Lonquimay, al hospital.

Este testigo dijo que la velocidad a la que iban al momento de recibir los disparos era de unos 30 km, en tanto que el policía García dio otra versión, indicando que iban a más de 80. También Arroyo afirmó que el patrullero no tenía las balizas encendidas, cosa que sí aseguró el uniformado.

El testigo negó que dispararan después de hacerlo a la última liebre, unos 500 metros antes del cruce de caminos y del encuentro con la patrulla, descartando así un enfrentamiento, tal como denuncian los policías. También negó que hayan enfocado con los reflectores a los uniformados, porque al patrullero no lo pudieron ver hasta que estuvieron prácticamente encima.

Cuando pasaron al lado de la camioneta policial, Arroyo dijo que vio el ‘fogonazo’ del disparo de una escopeta. También aseguró, contrariamente a lo dicho por los efectivos, que ambos policías estaban delante del patrullero, armados y en posición de tiro.

Recordó que cuando paran y dan la vuelta para dirigirse al hospital ante la herida que presentaba Girialdi, ya tenían una rueda rota por los ‘miguelitos’, y que en ese momento el patrullero se fue del lugar. Girialdi llegó sin vida al pueblo.

Dijo que tras eso él tomó la decisión de desarmar la carabina para que ‘no la usara nadie’. Explicó después que no quería que pasara como en el caso del cazador Matías Ramos, y que la policía la utilizara para disparar contra el patrullero, y así avalar la versión del enfrentamiento.

En ese sentido el testigo remarcó que “nosotros salíamos cada noche a ganarnos la vida” y que no se iban a arriesgar a tener un enfrentamiento con la policía cuando a lo sumo estaban cometiendo una infracción de 1600 pesos.

Negó que previo a este suceso hubiera tenido un encuentro con la policía en esa zona, pero que sabía de un rumor sobre un enfrentamiento entre cazadores y uniformados. Arroyo, en otro tramo de su declaración dejó en claro que los policías no les hicieron ninguna señal para que se detengan, “las únicas señas que hicieron fueron los tiros. Si ellos hubieran tenido intenciones de pararnos hubieran cruzado el patrullero en la calle con las balizas, y listo”.

Insistió en que “yo no efectué ningún disparo”, y en que la maniobra de Casabone con la camioneta fue para esquivar la cadena con ‘miguelitos’, pero no para encarar a los efectivos. Dijo que los disparos de los policías fueron simultáneos a esa maniobra del conductor. Es más, expresó que “la intención de ellos ya la tenían, estaban preparados para disparar”.

Más testigos

Otro de los testigos que declaró en la primera audiencia fue Juan José Castilla, el joven que la noche del 24 de julio iba como ‘galguero’ en la camioneta de los cazadores, pero su testimonio no podrá ser reflejado en estas páginas porque el tribunal decidió, ante el inestable estado de ánimo del muchacho, que declarara sin público ni prensa en la sala.

Finalmente declaró Andrés Casabone, el chofer de la camioneta esa trágica jornada de julio, donde recibió un balazo en el glúteo. Su testimonio coincidió con el de Arroyo, en cuanto a que la maniobra que realizó en el encuentro con el patrullero no fue para encarar a los policías, sino para esquivar los ‘miguelitos’.

santa-testigo4cazadorSimultáneamente a esa maniobra, que aseguró no fue brusca ni pronunciada porque venían a baja velocidad, llegaron los disparos de los policías. El no vio el patrullero hasta que se detuvo unos metros más adelante, cuando le avisan que había un compañero herido, y lo vio porque la camioneta de la Policía emprende la huida del lugar.

Contó que vivió un hecho similar al del 24 de julio del año pasado cuando en 2009 la policía mató a Matías Ramos, con la diferencia, dijo, que en ese caso no hubo juicio.

“Utilizar el arma reglamentaria debe ser la última opción”

También ayer declaró el subcomisario Pablo Javier Trincheri, encargado en ese entonces de la comisaría de Lonquimay. Dijo que ese día, domingo, estaba en Santa Rosa y que cuando fue avisado por Safenreider de la presencia de cazadores en caminos vecinales, él le hace ‘recomendaciones básicas, para que no ocurra nada raro’, es decir enfrentamientos, según indicó. Minutos después le avisan de una persona muerta por un ‘intercambio de disparos’. Cuando concurre a La Gloria, donde estaban los policías que habían participado del operativo, García le informa que Safenreider era quien había efectuado los disparos. “Estaba shockeado, blanco”, dijo, en referencia al imputado, y recordó que ordenó que no dejaran armas cerca de Safenreider, porque ya le habían dicho que había intentado quitarse la vida.

En ese momento también dijo que vio un impacto de bala en el patrullero. Una contradicción evidente, aunque quizá irrelevante, es que este testigo dijo que tanto García como Safenreider estaban con sus uniformes, cuando el propio García dijo que él estaba de civil.

“¿Había alguna orden de la superioridad de cómo manejarse ante la existencia de cazadores?, preguntó el defensor Aguerrido. ‘No’”, respondió Trincheri. “¿Había una orden de que se le disparara a los cazadores de determinada manera?”, insistió; “no señor”, aseguró el oficial. (Cabe recordar que antes de este suceso trágico se conoció un audio donde el ministro de Seguridad, Juan Carlos Tierno, hace una especie de recomendación a los policías para que ante la presencia de cazadores furtivos, el primer disparo fuera al aire, y si no se detenían, el segundo a la cabina).

“¿Qué preparación tienen los policías?”, consultó el abogado. “La preparación es básica”, dijo el subcomisario, indicando que cuando ocurre un enfrentamiento, “uno tiene que preservar la vida propia, la del contrincante y la de terceros” y que el uso del arma debe ser la última opción. “El arma se utiliza en caso de extrema necesidad”, apuntó. También dijo que el vehículo patrullero tendría que haber estado con las balizas prendidas, como él lo ordenó.

En otro tramo, evidenció que no le sorprendió lo ocurrido ese día, que era una ‘cuestión de tiempo’ que algo así sucediera, porque se venían repitiendo casos similares con cazadores en la zona.

‘Vamos que no cagan a tiros’

Luego declaró Marcos Sebastián Ochoa, encargado de Destacamento La Gloria. Este policía es el que recibe la denuncia de un productor sobre la presencia de cazadores en la zona. El los interceptó en un camino y afirmó que lo encandilaron con los reflectores. Afirmó que en un momento vio la baliza del otro patrullero, y que él reduce la velocidad por temor a que hubiera ‘miguelitos’.

santa-testigo5policiaochoaSostuvo que un momento después se le acerca la patrulla de Lonquimay y le gritan “vamos, vamos que nos cagan a tiros”. Como no sabía qué había pasado unos metros más adelante en el encuentro de los cazadores con su compañeros, preguntó y le dijeron que “nos comenzaron a disparar” y que Safenreider había respondido “con el arma reglamentaria”.

Lugo, cuando van hacia Lonquimay un patrullero detrás de otro, el de ese pueblo se detiene y él pregunta por qué, y en ese momento ve a Safenreider llorando, porque le habían informado que había en el hospital un herido en la cabeza. Dijo que el policía estaba ‘conmocionado’. Decía “yo no quise matar a nadie, no sé cómo paso”. Estaba en estado de shock, agregó.

Afirmó que los cazadores iban ‘por arriba de los 80 km’. Además contó que en el transcurso de los 7 años que lleva de policía vivió otro hecho similar en Victorica, donde les dispararon con un fusil y les pusieron ‘miguelitos’. Afirmó que es habitual que los cazadores no se detengan cuando se les encienden las balizas y también que lleven ‘miguelitos’, cosa que la Policía no lleva ‘jamás’, aseguró.

Otro policía que testimonió ayer fue Diego Antonio Riela, encargado de la Subcomisaría de Uriburu, pero en su caso el aporte fue escaso. Solo que en La Gloria vio a Safenreider llorando y que pidió que le retiraran el arma, ‘porque lo vi mal al pibe’, cosa que los otros efectivos ya habían hecho, por ‘temor a que cometiera una locura’.

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