* Diario La Reforma, el diario de la pampa | Subzona 14: Otra jornada de duros testimonios en el juicio por la represión ilegal en La Pampa
| 13 junio, 2018

Subzona 14: Otra jornada de duros testimonios en el juicio por la represión ilegal en La Pampa

Agencia Santa Rosa – En la jornada de ayer se reanudó el juicio en el que, por delitos de lesa humanidad, se está juzgando a exmilitares y expolicías que antes del 24 de marzo de 1976 y durante la dictadura cívico-militar, conformaron el grupo de tareas de la Subzona 14 que secuestró y torturó a decenas de pampeanos en los distintos centros clandestinos de detención que funcionaron en la provincia.

En la audiencia de este martes declararon cuatro testigos, tres de ellos lo hicieron a través de videoconferencia desde distintos puntos del país y también desde el exterior. Cabe recordar que en la actualidad son 13 los imputados que están siendo juzgados, ya que recientemente fue apartado, por razones de salud, el represor Roberto Fiorucci.

‘Fueron días muy duros’

El primer testigo-víctima de la jornada fue Omar Benedicto Garrido Reyes, desde la ciudad de Villa Gesell. En su declaración, relató que trabajaba en Santa Rosa al momento del golpe militar. Fue detenido el 26 de marzo, por la tarde, y trasladado a la comisaría. Allí estuvo hasta el otro día, cuando con un grupo de detenidos fue derivado a la Colonia Penal donde permaneció entre seis y ocho meses.

“Sufrimos bastante maltrato por parte de los guardiacárceles y de los policías”, recordó. Dijo que le quisieron hacer firmar una declaración que él no había hecho, y que por eso lo golpearon reiteradamente. “Fueron tres días muy duros”, dijo entre lágrimas.

En una oportunidad, encapuchado y con un grupo de detenidos, fue subido a un avión que tenía por destino una cárcel en Neuquén, pero nunca llegaron a esa ciudad porque a medio camino el vuelo regresó a Santa Rosa, ya que había “presos equivocados”, entre ellos él.

“Ya no quisiera ni recordar, señor juez”, dijo el testigo, quien reconoció que declarar sobre lo que le tocó vivir “se me hace muy duro”.

Detenido y picaneado

Luego declaró René Villanueva, también a través de videoconferencia desde Neuquén, quien fue víctima de la represión ilegal. Fue detenido a la salida de su trabajo en el poder judicial. Lo esperaba un Fálcon con una gente adentro, entre los que estaba Roberto Fiorucci. Lo ‘invitaron’ a ir a la seccional, donde le informaron que quedaba detenido e incomunicado.

De la Seccional fue trasladado a la Colonia Penal como preso político. En una oportunidad lo sacaron y lo llevan a la Primera para ser interrogado. Vendado y esposado lo llevaron a una oficina, donde “me empezaron a aplicar la picana”. “Yo no sabía de qué me acusaban. Se enojaban porque no gritaba”, dijo. Por eso lo golpearon y luego lo sacaron a otro espacio de la Seccional, y finalmente quedó alojado en una celda.

Recordó que estando en ese lugar escuchó “varias versiones: decían que me iban a tirar de un avión”. En un momento reconoció la voz de una asistente social, “le pegué un grito de que estaba ahí y ella empezó a gritar mí nombre”. El policía Della Crocce les dijo que se callaran porque iban a tener problemas.

Cuando se le preguntó la fecha en que fue detenido, respondió: “Ya no quiero recordar nada de todo eso”. Sí dijo que nunca se le exhibió una orden de detención. Cuando quedó en libertad, tras unos 45 días en la cárcel, perdió el trabajo en tribunales, donde había sido uno de los fundadores de la asociación de empleados judiciales.

Antes de ser liberado preguntó los motivos de su detención, y la respuesta fue que había sido ‘puro puterío’. “A mí nunca nadie me explicó nada de porqué me habían detenido”, remarcó.

Periodista detenido

La tercera testigo de ayer declaró en la sala de audiencias, y fue Alicia Adriana Depetris, esposa de una de las víctimas de la represión ilegal en el seno de la Subzona 14. Relató que su marido, Ricardo Di Nápoli, era empleado del informativo de Canal 3 y tras su detención ‘fue obligado a presentar la renuncia en su trabajo’.

Fue detenido a finales de 1975 por unas horas en la Seccional Primera y también en Jefatura. Allí fue interrogado ‘sobre muchos temas’. “El estaba tranquilo porque para todo tenía respuesta, sobre todo cuando le preguntaban por su actividad política y sindical (era dirigente del sindicato de prensa)”.

Afirmó que a Di Nápoli lo interrogó Roberto Fiorucci junto a otra persona, a quien la víctima no pudo ver. “Le preguntaban sobre su actividad como dirigente estudiantil, cosa que no había sido en La Pampa, solo tuvo algunos contactos con la universidad, por su trabajo, ya que se estaba gestando una secretaría de prensa”, recordó.

Dijo que por aquellos días venía con una relación conflictiva con las autoridades del canal y con el secretario de Medios, de apellido Montiel. Relató que su marido era cuestionado por la forma en que conducía el informativo.

Lo reubicaron en una sección de televisión educativa, pero después del golpe ese programa se desmanteló y lo regresaron al canal, en el archivo. Ya en la dictadura, un militar (Buitrago) tomó las riendas del canal y con su marido tenía disparidad de criterio sobre lo que era el informativo. Supuso la testigo que era por lo que se podía y no podía mostrar, por lo que le pidieron la renuncia.

Pero no solo le dijeron que no se podía quedar en el canal y que tenía que presentar la renuncia, sino que le advirtieron que no se podía quedar ni en la provincia, porque se le iba a aplicar la ley antiterrorista, antisubversiva. “Quedó muy shockeado por esa amenaza, porque él sabía lo que estaba pasando en la provincia y en el país”, dijo Depetris. Fue así que renunció ‘totalmente conmovido’ por tener que hacer algo que no quería.

Tras quedar sin trabajo pusieron una librería y allí solían ir policías de la Federal, de civil, a ‘buscar’ libros, recordó. “Venían con un papelito con el nombre del autor y la editorial”, pero ella y su marido sabían que eran de la Federal. Por estos hechos y para no tener problemas, Di Napoli pidió una entrevista con el juez Walter Lema a quien le solicitó que le diera una lista de libros prohibidos, pero no le dieron nada.

Perseguida y exiliada

Finalmente declaró ayer, desde el consulado argentino en Lima y por videoconferencia, Ana María Gispert, quien fue víctima de la represión ilegal antes del inicio de la dictadura cívico-miliar, esto es a fines de 1975.

Citó, entre las víctimas pampeanas que conoció en aquellos años, a Nelson Nicoletti, Hugo Chumbita y a Cristina Ercoli, esta última con quien convivía en una casa en Santa Rosa y que también fue víctima del accionar represivo del grupo de tareas de la Subzona 14, ya que fue detenida cuando fueron a buscar a Gispert, que logró evitar que la detuvieran a partir de que le avisaron que la estaban buscando y que su casa estaba vigilada.

Ana María, a partir de esa advertencia, salió de la provincia y estuvo clandestina un tiempo hasta que logró salir del país, corriendo muchos riesgos ya que no tenía documentos, hacia Paraguay, para finalmente radicarse en Perú.

En Buenos Aires se enteró que tenía una orden de captura y que su casa en Santa Rosa había sido incendiada (en realidad pusieron una bomba). “Mis títulos, mis libros, mi trabajo como profesional, mis recuerdos, todo había desaparecido”, recordó.

Contó que llegó a La Pampa en el año 1965, después de recibirse en Barcelona en lenguas clásicas. Arribó para desarrollar su actividad como docente universitaria y también para desplegar una tarea pastoral cristiana. Pertenecía a un sector progresista de la iglesia, en la que destacaban los religiosos Angeleli y De Nevares.

Relató en otro tramo de su declaración que la represión en la universidad antes y después de la dictadura militar ‘fue absurda, macartista’, y recordó que muchos profesores de Bahía Blanca vinieron a dar clases a la universidad de La Pampa, donde también fueron perseguidos.

Dijo que tuvo dos allanamientos previos en su casa a los que no les dio importancia, pero que en una de esas oportunidades los uniformados vieron un libro sobre teología de la liberación y le dijeron que era subversivo. No se lo llevaron. En el informe que hicieron los policías, se enteró luego, pusieron que en ese domicilio había libros subversivos y también armas.

Remarcó que fue una experiencia ‘muy dolorosa’ la que le tocó vivir a ella y a sus amigos y conocidos, muchos de los cuales sufrieron la tortura y largos años de prisión, como Nicoletti, Chumbita y Ercoli, entre muchos otros.

La audiencia de hoy

Para la jornada de hoy está previsto que declaren Claudia Zolecio, Héctor Oscar Aguirre, Orlando Rubén Aguirre, y Juan Carlos Tierno.

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